Comics

El post-apocalíptico mundo de Wacky Raceland


No voy a negar que las generaciones que nacimos entre los setentas y los noventas somos una bien quejica y purista, difícilmente nos gustan las versiones nuevas de algunas de nuestras películas, series de televisión o cómics predilectos, al grado que en esta época de la información inmediata nos quejamos de los productos antes de verlos (vean toda la marimorena que se ha armado con las nuevas versiones de estos cómics que adaptan caricaturas de la Hanna-Barbera o nueva versión de Ghostbusters, misma que yo también he abucheado); y es que cuando algo está tan bien hecho deja huella y difícilmente una nueva versión podrá igualar, vamos, cuando una obra está tan bien hecha es que se considera precisamente hacer una nueva revisión… Sí, así de contradictorio es todo esto de los productos mediáticos…

¿Pero qué ocurre cuando la versión “nueva” está bien hecha? Bueno, pues no queda otra más que ponerse de pie, quitarse el sombrero y aplaudir; y eso es precisamente lo que he hecho ante esta nueva versión de Wacky Races (Los autos locos, como se le conoció acá en México y varios países de Latinoamérica); de los tres cómics que ha salido a la venta de está reinvención de los icónicos personajes de Hanna-Barbera éste título es el que llamaba más la atención y definitivamente es el mejor.

 

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Y es que para que una versión nueva de un clásico funcione, lo mejor no es copiar o calcar el concepto original (Ahí tienen las versiones nuevas y totalmente olvidables como Robocop o Total Recall), sino reinventarlo, y así surgen cosas extraordinarias como las versiones “nuevas” de La Cosa del otro mundo (el remake de Carpenter) o La Mosca (de Cronenberg); y me atrevo a decir que Wacky Raceland entra en este lugar.

La divertida caricatura de los años sesenta en donde un variopinto grupo de corredores competían en un sinfín de carreras absurdas es trasladada a un mundo que bien podría ser un territorio aledaño al de Mad Max (De hecho, los conceptos iniciales para el rediseño de autos y personajes corrió a cargo de Mark Sexton, diseñador de producción de Mad Max: Fury Road); tras un apocalipsis que prácticamente dio fin al mundo, una misteriosa entidad conocida simplemente como el “Announcer” confiere a diversos personajes con tecnología para mejorar sus vehículos (dotándolos además de inteligencia artificial y personalidades, así que los vehículos además se convierten en personajes que hablan e interactúan con los personajes principales) y competir en una serie de carreras en donde al final, quien gane más de estas carreras ganará un boleto hacia una misteriosa tierra utópica en donde no hay mutantes y no falta el agua, el aire limpio y la comida.

 

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Lo que más me sorprende, además del maravilloso arte de Leonardo Manco (Que nos recuerda también al arte maravilloso de Sean Murphy) y la divertida trama de Ken Pontac, es que en esta adaptación sí conservaron a todos los personajes, honestamente no creí que todos se pudieran adaptar y sin embargo lo logran de manera realmente estupenda, por ejemplo: Los hermanos Macana (The Slag Brothers), son un par de Rednecks, al igual que Lazy Luke y El Oso Miedoso (Blubber Bear, este último no es un oso, pero es un tipo enorme ataviado de piel de oso que además tiene problemas de alcoholismo); el Barón Rojo es un nazi alemán que pretende reconvertir el mundo a imagen del Füerer, Penélope Glamour (Penelope Pistop) es una mujer de esta época y no es para nada la frágil chica indefensa, y obviamente la estrella es Dick Dastardly (Pierre Nodoyuna, como se le conoció en México, y al que por cierto, cuando leí el cómic no dejaba de escuchar su voz como la de Julio Lucena, quien hacía la voz en español en la animación original) y su perro cyborg Muttley (Patán, en México) entre los demás personajes.

 

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Este primer número es bastante redondo, en muy pocas páginas nos plantean la situación y el escenario, así como una primer carrera y se perfilan muy bien algunos de los personajes, el resto supongo se irán desarrollando conforme avance la historieta (además trae una pequeña historia de complemento en donde se nos cuenta la historia de Lazy Luke y Blubber Bear).

Desde ya es mi cómic favorito actualmente, es entretenido, emocionante y divertido, y sin embargo no deja de transmitir una atmósfera post-apocalíptica en la cual definitivamente a nadie le gustaría vivir; definitivamente no es un cómic para niños, así que a los adultos de hoy, que fuimos los niños que veíamos la caricatura de ayer, nos han presentado una versión acorde a nuestra edad que emociona a nuestra niño interior.

Ya sólo queda esperar la versión nueva de los Picapiedra, que es la que menos llama la atención, pero bueno, como decía al principio, complacer al niño purista que todos llevamos dentro está cañón…

 

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Geekometro

Final Thoughts

Overall Score 5