Cine

Yo, Frankenstein (Reseña)


Les debíamos la opinión de esta película de fantasía oscura, que juega con uno de los monstruos más queridos de la literatura, creación de Mary Shelley, que es transportado a la época moderna para convertirse en el arma definitiva contra las fuerzas del mal.

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I, Frankenstein
Zima Entertainment

Dirige:
Stuart Beattie (Mañana, cuando la guerra empiece)

Escriben:
Stuart Beattie & Kevin Grevioux, adaptando la novela gráfica del mismo nombre de Grevioux.

Actúan:

  • Aaron Eckhart (El Caballero de la Noche)
  • Miranda Otto (La Guerra de los Mundos)
  • Bill Nighy (Cuestión de Tiempo)
  • Yvonne Strahovski (Dexter)

¿De qué trata?

Por siglos, la humanidad se ha encontrado en medio de un conflicto épico entre dos clanes: los Demonios, capaces de poseer los cuerpos de los hombres para lograr sus objetivos, y las Gárgolas, guerreros al servicio de Dios. Ninguno de los bandos tiene una victoria clara, hasta que Naberius (Bill Nighy), el general en jefe de los Demonios, descubre de la existencia de Adam (Aaron Eckhart), una criatura de fuerza y resistencia formidable, fruto de los experimentos para la creación de vida del Dr. Victor Frankenstein. Adam ha pasado su solitaria existencia huyendo del conflicto, sin elegir un bando, en la espera de pertenecer a algún lugar en el mundo. Los Demonios y las Gárgolas no descansarán hasta encontrarlo.

Lo primero que uno debe notar y considerar al ver el poster y el trailer de Yo, Frankenstein es la leyenda “De los creadores de Inframundo”. Así, ya puedes darte una idea general de lo que acabaras viendo al comprar tu boleto. Si te han gustado las aventuras vampíricas de Selene enfrentando hombres lobo en la época moderna, es muy probable que disfrutaras de esta película, que parece una expansión de ese mismo universo, presentando ahora al monstruo de Frankenstein como un duro héroe que debe proteger al mundo que lo rechaza. Pero si de plano eres exigente y aborreces lo visto en Inframundo y su incoherente exageración, ahórrate el seguir leyendo y evítala. ¿Para qué gastar y hacer corajes?

Esta película está llena de incoherencias también. Por ejemplo, los demonios están tan actualizados tecnológicamente, que usan barras de download cuando están descargando su maligna presencia dentro de un cuerpo humano que funge como recipiente para que puedan habitar el mundo mortal. Sí, así de ese tamaño. Igualmente tenemos un Frankenstein (Aunque es llamado Adam, adopta el apellido de su creador) que puede ser salvajemente golpeado, atravesando paredes y cayendo de grandes alturas sin chistar, pero que se queja y pone rictus de dolor en cuanto una aguja atraviesa su carne para cerrar sus heridas. O por otro lado, este novel director cree que a mayor escala, mejor las cosas: La catedral que habitan las gárgolas es una gigantesca construcción en medio de la ciudad, hay una pelea en un edificio en plena obra negra que parece tener interminables pisos, pero hacía abajo y el laboratorio donde el villano tiene ocultos miles de cuerpo, es más grande que un estadio. ¿Acaso este tipo no sabe de arquitectura y proporciones creíbles?

 

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Y este moderno Prometeo pareciera que toda su vida ha usado Cicatricure, pues de la grotesca imagen de una criatura construida a partir de partes de cuerpos de varios hombres, no hay mucho. Sólo un galán Aaron Eckhart con unas cuantas marcas en el rostro, que le dan un aire más de rudo atractivo que de monstruo. Y hablando de Eckhart, que ha demostrado en el pasado ser buen actor y que en la línea friki dio vida a Dos Caras de forma maravillosa, aquí se siente desperdiciado. Y no por su trabajo, sino por el guión. En serio se nota que él disfrutaba haciendo esta película y que veía el potencial de una franquicia, cosa que parece todo actor busca en la actualidad, por obvia$ razones.

Pero no todo es malo con esta película. Visualmente, tiene efectos bien logrados y el diseño de producción es cumplidor. Así como en la composición de sus tomas en 3D, las cuales están bien pensadas y realmente lucen creando la ilusión de profundidad. Fue un buen acierto presentar la eterna lucha de “El bien contra el mal”, sacando de la ecuación a los arquetípicos ángeles y poner en su lugar a las gárgolas, agentes del bien según la imaginación de los artistas medievales, para hacer frente a los demonios. Otra cosa destacable es su banda sonora, compuesta por Reinhold Heil y Johnny Klimek, con coros y un trabajo orquestal que pone la atmósfera a tono gótico.

Quizás esta historia funcione mejor en el cómic que lo vio nacer, pero definitivamente en cine el resultado final es soso y falto de alma, cuyo mayor error es que se toma muy en serio a sí misma y no hay un atisbo de sentido del humor. Quizás eso pudo hacerla más disfrutable.

Geekometro

Final Thoughts

Overall Score 2