Cine

Point Break (Original VS Remake)


He de confesar que nunca había visto Punto de Quiebra (1991), conocida originalmente como “Point Break” o “Le llaman Bodhi” (en España)  y tampoco había visto su remake, Punto de Quiebre (2015) y he de decir que es bastante difícil hacer una comparación sin que salga mal parada la apuesta de Ericson Core a la lado de la ya clásica de Kathryn Bigelow.

Desde que vemos en pantalla a aquel joven agente especial del FBI, Johnny Utah (Keanu Reeves), integrarse a un equipo para lograr capturar a unos asaltabancos nada convencionales, no hay un momento de descanso y nos atrapa desde entonces con el desarrollo de la trama, algo que, en lo personal no me sucedió con el remake, los primeros 40 minutos me parecen aburridos y algunas escenas del final increíbles (churreras pues). Pero veamos que tanto se puede rescatar y que no, de este frente a frente.

Algo que le puedo aplaudir al remake es su fotografía, de entrada sí apantalla; además de que muestra varios escenarios naturales (los Alpes Suizos, el Sótano de las Golondrinas en San Luis Potosí, el Salto Ángel en Venezuela y otras bellezas naturales dignas de admirar); aunque la original no le pide nada a su atmósfera veraniega californiana: reventón en la playa, nadar/surfear y echar novio en el mar, bajo la luna…además de que seguramente más de una quería ser Tyler (Lori Petty)… claro, antes de que la usaran de rehén.

Punto de Quiebre, es un catálogo de deportes extremos, o sea que veremos motocross, paracaidismo, montañismo, snowbording y surf. El anterior párrafo y este se combinan y dan como resultado escenas donde pensamos que en cualquier momento se van a partir la… tabla donde van, o se les va a romper el paracaídas o qué sé yo. Tal vez es mi ojo inexperto pero no se ven muy truqueadas, o sea que sus efectos especiales podrían no ser tan malos (aunque una escena en particular casi al final sí está de no maaa…) y eso es buen punto a su favor, pero considerando el año en que estamos era obvio y necesario. Punto de Quiebra, con sus mares y olas majestuosas y la adrenalina de aquellos jóvenes surfistas llenaron la pantalla.

 

point_break_ovr_img1
En Punto de Quiebra, la historia inicia con la misión de capturar a unos asaltabancos que llevaban años dándoles dolor de cabeza a los del FBI, y entonces crean la unidad especial a donde llega Utah (exmariscal de campo); él junto con su jefe Angelo Pappas (actorazo Gary Busey), planean terminar con la buena suerte de la pandilla; por su parte, el nuevo Johnny Brigham (Luke Bracey), es un motocross “retirado” (Utah era su pseudónimo) luego de la muerte de su amigo y compañero de aventuras, Jeff. Siete años después se une a las filas de FBI y tendrá que demostrar sus talentos como agente especial, así que es asignado en la investigación de un grupo de delincuentes que roba bancos y transportes de valores.

Y ya que hablamos de los delincuentes: díganme si no son memorables aquellas máscaras de los expresidentes de Estados Unidos con que se metían a robar a los bancos, le da ese toque “bufonesco” para neutralizar un poco la violencia de los atracos por sí mismos, además que de perdura un poco el misterio (aunque ya lo sepamos desde leer la reseña), de saber su identidad, y nos mordemos las uñas cuando vemos al joven Utah codeándose de los lindo con ellos. En el remake desde el inicio saben sobre quién van y siento que me robaron un poco de mis asombro.

 

point_break_ovr_img2

 

Los expresidentes tenían una misión: encontrar SU ola. Eran surfistas apasionados y dedicados en cuerpo y alma a vagar por los mares en busca de la ola de su vida. Sus atracos eran para financiar sus veranos, sus tablas y lo necesario para su objetivo, muy claro y definido. Los meses restantes de año, nada se sabía de ellos. En punto de Quiebre, era más a la Robin Hood, robaban para dar a los pobres y para devolverle a la naturaleza algo de lo mucho que se le ha quitado, algo así como “delincuencia ecológica”, nada material era para ellos (además tenían patrocinador).

La simpleza en la historia de Punto de Quiebra creo que es su parte fuerte, y con simpleza no quiero decir que sea mal hecha o que le falte barbarosidad, al contrario, es clara, lógica y coherente: vamos por nuestra ola y necesitamos lana para encontrarla, punto. Una onda hasta espiritual y de compañerismo, conectar con el sí mismo. Punto de Quiebre presenta una historia más elaborada, era como una misión extrema y suicida al estilo de Wipeout, donde al ir avanzando en las misiones o vidas como le llaman, irán devolviendo algo al planeta, entonces por eso la variedad de deportes extremos: vida de agua (surf), vida de viento (paracaidismo), vida de nieve (snowbording). Estas “vidas” son parte de una onda filosófica-ecologista ficticia que tiene como precursor (ficticio también) a un poli atleta llamado Ono Ozaki, quien diseña algo llamado “Las ocho pruebas” donde mostrarán todas sus habilidades contra las fuerzas de la naturaleza. No supe cuáles era las ocho, pero sí supe que el tal Ozaki llega solo hasta la tercera y las dos últimas son prácticamente imposibles, que tampoco supe cuáles eran… o fue la parte donde explicaron y se me hizo de lo más aburrido…

 

point_break_ovr_img3

 

Cuando por fin Utah (1991) les cae a los asaltabancos después de un atraco e inicia la persecución (de las mejores secuencias de acción en tierra), hay un momento en que se conecta con la mirada bajo la máscara de Ronald Regan, y se da cuenta que es su amigo surfista, Bodhi (Patrick Swayze) y lo deja ir soltando una ráfaga de disparos de frustración, ¿No se les enchinó el cuero? ¿No habrían hecho lo mismo? ¿Cómo dispararle a alguien que te ha llevado a vencer tus límites y miedos? A esto me refiero cuando hablo de esa onda espiritual y de compañerismo. El remake trae una onda más personal: “es tu decisión no la mía”; por eso Bodhi le dice a Utah que juzga el hecho de que cambió sus rumbos cuando murió su amigo Jeff, y que aunque haya personas que nos siguen (como el que muere cuando van en la nieve) finalmente fue su decisión seguirnos…o sea que cada quién se hace responsable de sus decisiones, así te cuesten la vida. Esto se me hace muy aplaudible.

Hay una escena casi al final en Punto de Quiebre, donde el personaje de Bodhi (Edgar Ramírez) escala una montaña y el buen Utah lo va persiguiendo, ¿en serio?, ¿así tal cuál? Agarrándose con la punta de las uñas de los recovecos más diminutos, bueno… ni el hombre araña. Pero ok, es extremo.

 

point_break_ovr_img4

 

Los personajes: Keanu Vs Bracey. Bracey no logra contagiarme entusiasmo, ni esa parte de lealtad que el Utah original tiene con los surfistas. Siento al personaje muy encerrado en el trauma de la muerte de su amigo, y no logra evolucionar en un sentido de tributo a esa muerte quizá. Lo siento más como un frente a frente con Bodhi, alguien que quiere ser macho alfa con un macho alfa… esa escena donde se pelean me parece menos meritoria que aquella donde unos surfistas agreden al personaje de Keanu y Patrick llega a hacerle el quite. En ese momento surge la complicidad que lo lleva al límite de su moral; por su parte, quienes protagonizan a Bodhi, no me dejaré llevar por sus encantos y diré que Edgar Ramírez me quedó a deber, no le da alcance a la vitalidad emocional del personaje de Patrick Swayze, el Bodhi noventero era jovial, fresco, noble hasta cierto punto y era capaz de mostrar su lado malvado con tal ironía que igual te seguía cayendo bien y en parte deseabas que tuviera un final feliz. A Ramírez lo perdimos entre tantas vidas de Ozaki, no logré conectarme con él. En cambio Swayze con esa sonrisa que tenía, las olas y su tabla… no necesitaba más.

La escena final es memorable. Es un detallazo que Utah le dejara encontrarse con su ola, luego de que una tormenta azotara las costas y formara unas tamaño gigantesco. Utah sabía que Bodhi no se perdería ese espectáculo y sería el momento ideal para terminar son su carrera delictiva. Fue simplemente hermoso. Me agradó que el remake respetara ese final aunque insisto, faltó mucha química entre los personajes en comparación con los noventeros.

Resumiendo. No es taaaan mala. Tampoco es taaaan buena. Tiene una precursora que se volvió un clásico, un ícono de los 90 y es difícil competir con ella. Aun así tiene momentos rescatables, muy buena fotografía, para quienes gustan del deporte extremo seguramente les gustará, pero también estoy segura que pasará sin pena ni gloria y se perderán en el baúl más oscuro de los recuerdos mientras seguimos viendo una y otra vez a los expresidentes.